miércoles, 11 de julio de 2012

De como en la estantería de su habitación aparece un nuevo objeto.

A través de Vents de Muntanya i Natura nos enteramos que el 19 de mayo de 2012 tendría lugar la Copa de España de Bloque en Pego y a Lucía le apetecía ir a verla como regalo para su cumpleaños. Podría haber pedido una Nancy como todas las niñas, pero Lucía es así.

Antes de ir hasta Pego le propuse ir a ver el Open de escalada Rock&Bloc 2012, competición que tendría lugar ese mismo fin de semana en Buñol, de forma que ese sábado Lucía cogió sus pies de gato por si podría trepar un rato y allá nos fuimos.

Aparcamos en el lugar que la organización habilitó para ello y después de caminar un rato hacia los bloques pasamos junto a la mesa de inscripción. Pasados unos 100 metros me pregunta porqué no les preguntamos a las chicas de la mesa si se puede apuntar a la competición y sin dejar de caminar empezamos a discutir que la federación valenciana no deja competir a menores de 12 años, ella que si, que no, que si, que no. Al final para hacerla callar nos damos la vuelta y retrocedemos unos 150 metros hasta la mesa.

- Hola, ¿se puede inscribir la niña en el Open?
- ¿Está federada?
- Si
- ¿hace mucho que lo está?
- desde el 2010.
- Ah, entonces bien.

Y vuelta al coche a por los pies de gato con el previsible comentario de Lucía.

- ¿Ves? Te lo dije, te lo dije, te lo dije…

15 minutos más tarde y 21.259 repeticiones del “te lo dije” Lucía llegaba a la zona de los bloques de Carcalín. Allí nos esperaba Marina que le indicó a Lucía con qué bloques podía probar y después de intentar una vía 6C en un bloque llamado "Chinaos" en la que se quedó a solo 50 centímetros de la salida, nos llevaron a otro bloque llamado "Piko Caballo" donde completó muy fácilmente dos vías de V y de IV+ llamados "El Pico" y "el Vaquilla" (lo de los nombres de las vías supongo que tendrán la explicación por la adicción que les crea a la escalada)

Si estábamos asombrados por la facilidad con la que había resuelto las dos anteriores vías aún nos asombró todavía más cuando Lucía nos indicó la posibilidad de probar la vía que había justo al lado y esta vez le costó un poco más pero al final la superó. Acababa de hacer su primer 6B+ con la vía "El torete". Nos partíamos de la risa cuando Lucía dijo que si no les había dado tiempo a hacer las fotos lo podría intentar de nuevo. Y va, y la volvió a subir, faltándole una semana para cumplir 8 años.

Después de comer se puso a lloviznar y como solo teníamos pensado quedarnos hasta mediodía no teníamos ropa impermeable nos volvimos al pueblo para llamar a casa y decir que nos quedábamos en Buñol a ver las finales en Molino Galán, que está junto al rocódromo del club organizador el Grupo de Escalada Tensa.

Ya por la tarde la sorpresa fue mayúscula cuando Lucía oyó por la megafonía que era una de las clasificadas a las semifinales. En realidad fue la única sub-16 clasificada al haber superado el número mínimo exigido de bloques.

Nervios, muchos, muchos nervios. Mientras Lucía se quedaba con las escaladoras absolutas estirando y calentando en el rocódromo, yo corría como un loco a la parte alta del pueblo donde habíamos aparcado mientras llamaba a casa por el móvil en busca de los pies de gato para que se los calzara de nuevo.

Ya de vuelta en Molino Galán, Lucía después de estirar y calentar prestaba atención a las explicaciones que le daba Roberto Palmer de cual era el funcionamiento de las finales mientras Marina Gómez y las demás chicas la llevaban entre algodones.

- Papá es imposible que pueda subir ahí. No llego ni a la primera presa.
- No te preocupes, ya has hecho más de lo habrías soñado. Tú sube hasta donde puedas, disfruta y pásatelo bien.

Por supuesto los bloques los habían instalado para los Sub-16 masculinos y las absolutas. Entre las absolutas, habían chicas de la talla de Teresa Troya, Sara Espinosa y Marina Gómez que luego en el podium quedarían por ese mismo orden.

Lucía luchó todo lo que pudo, pero de los 5 bloques en que consistía la semifinal, en tan solo uno pudo pasar de las 5 primeras presas de salida. Pero en ese uno disfruto y peleó como una poseída. Solo cuando le insistí en que bajara y a regañadientes se soltó, si de ella hubiera dependido todavía hoy estaría allí colgada.

Al final de la noche y entre un mar de lágrimas de su madre a causa de la emoción le entregaron un trofeo que Lucía guarda como si de una medalla de oro en los juegos olímpicos se tratara y por si fuera poco, cuatro días más tarde una mención sobre ella en la edición digital de la Revista Desnivel.

Realmente fue un fin de semana brutal que no olvidaremos jamás, pero ese día en Buñol a Lucía le picó en bicho de la competición.


... y desde entonces no para de rascarse.



Aquí se puede ver el vídeo que hicimos de ese día que como veréis está grabado con un móvil, pero eso creo que es lo de menos.

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